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viernes, 16 de septiembre de 2011

Fiesta

Me siento a escribir estas líneas antes de que empiece un fin de semana que sólo lo puedo describir como histórico y precioso. Seguramente, por un problema personal, no podré acudir a ninguna de las tres citas balonmaneras del fin de semana, y bien que me pena, pero lo que vamos a disfrutar en Navarra no tiene parangón.
La fría mente nos dice que en tiempos de crisis, recortes y austeridad, lo suyo es que fusionar equipos y que puedan contar con más recursos y más posibilidades. Se intentó, ya se sabe, pero no salió. Y ahora tenemos la fortuna de que este fin de semana vamos a flipar con tres partidos en Navarra de máximo nivel. Asfi Itxako juega en Estella, Amaya Sport y Helvetia en Pamplona. Tres partidos de máxima categoría un mismo fin de semana en Navarra. Gozada...
No sé si durante la temporada se dará esta circunstancia otra vez, porque pronto empieza la Champions para las de Ambros y luego empieza el baile de los mundiales y europeos, pero tenemos que disfrutar de unos días como estos. No sabemos si repetirán, no es fácil, por lo que tenemos que hacer piña en torno a nuestro deporte porque nos ofrece una ocasión sin igual.
He de reconocer que de todo el fin de semana, lo que más me pone es el regreso de Anaita a casa en Asobal. El saborcillo histórico de las mañanas de vermut y balonmano que nunca he podido disfrutar en San Juan me tira mucho, la verdad. Encima después de la victoria en Granollers y con el Barcelona del gran Rocas enfrente. Sin embargo, también me fastidia perderme un Itxako - Bera Bera, todo un clásico en femenino. Y del partido de Amaya Sport San Antonio también he de reconocer que me ponía ver a la chavalería de Juanto, que creo que volverá a ser un equipo jugón, con don Niko a la cabeza.
Ya sé que se pueden sacar defectos, que si hay pocos navarros, que si tal, que si cual... Ninguna otra comunidad puede vivir lo que vamos a gozar nosotros. Vamos a disfrutar de un fin de semana así y ya analizaremos en otro rato.

martes, 1 de febrero de 2011

Esas pequeñas historias

Cuando Juan de Dios era comentarista de TVE solía recurrir a las pequeñas historias para explicar el devenir de algunos partidos. Y no le faltaba razón, en un deporte tan igualado como el nuestro a tan alto nivel, los detalles, las pequeñas historias son fundamentales. Por eso, seguramente el bronce español del Mundial tiene muchas pequeñas historias... Mi idea es intentar aportar algunas que yo veo desde la distancia.
La primera me lleva al banquillo. Valero Rivera. El entrenador de clubes más laureado de largo, con una Champions casi para cada dedo de sus manos, con títulos para aburrir... vamos, con poco que demostrar. Yo lo veía en el banquillo con una intensidad propia del ganador e impropia de quien no tenga hambre de victoria. Me gustó mucho verlo así. Además, su lista encontró voces contrarias, pero demostró que todo tenía su razón...
Los hermanos Entrerríos tenían su otra pequeña (gran) historia. Tras superar momentos muy duros en el ámbito familiar, fueron capaces de canalizar una situación complicada emotivamente y conducirla hacia la motivación positiva. Su imagen tras el partido contra Suecia abrazados a su padre fue tan emocionante como ilustrativa.
Albert Rocas también ha tenido un Mundial especial. Ha sido la culminación de un proceso de paciencia y madurez personal. De su calidad nadie en su sano juicio podría dudar, pero las cosas hace un año estaban complicadas para Albert incluso en su propio club. El de Palafrugell veía como Víctor Tomás gozaba de más confianza que él para el entrenador, que además lo hacía bien y que esa situación le cerraba las puertas de jugar minutos de calidad en el Barcelona y en la selección. Y en ese momento, fue cuando la gente que le rodea le ayudado a mejorar. La paciencia, el trabajo, la constancia le han permitido esperar su oportunidad, y la ha aprovechado. El partidazo contra Francia dejó claro que Albert Rocas nunca se ha ido, que siempre ha estado ahí.
Son tres de esas pequeñas historias, pero seguro que hay más. Me acuerdo de la fundamental aportación de un jugador discutido como Roberto García Parrondo, de la no dependecia de Julen en el pivote, del crecimiento de Gurbindo en una gran cita, de la aparición al fin de Sterbik en una gran cita... Muchas cosas buenas que han permitido recobrar la ilusión con la selección española de balonmano.